El resultado es un vermut equilibrado entre dulzor y amargor, que invita a seguir tomándolo.
Recomendamos tomarlo muy frío con hielo y una rodaja de limón o naranja. O también aceituna macerada en ginebra de ruibarbo.
Es perfecto para degustarlo como vino de postre muy frío, sin hielo, en copa de flauta ó preparado con unas gotas de Rein Bradley London Dry Gin.